Hierbas aromáticas, frutas deshidratadas, snacks y flores comestibles ecuatorianas de origen agroecológico.
En Ecuador, la cultura de tisanas y aguas aromáticas (o “agua de vieja” como se les conocen por ahí) es gigante. La Divina Papaya experimenta con las posibilidades de nuestra flora para tisanas y lo ofrece a un público muy amplio. Queríamos crear una identidad que se sienta propia y artesanal, pero lo suficientemente elevada para que pueda destacar en cualquier percha o alacena.
Creamos un sistema de empaques inspirado en la naturaleza y textiles de los Andes. Vibrante, colorido y diseñado para expandirse con la enorme posibilidad de combinación de los módulos. Flores, frutas, elementos naturales como el agua, el sol y la tierra crean mosaicos que enmarcan los productos de La Divina Papaya y que les permiten seguir creando productos bajo un sistema que aunque es replicable, nunca se siente aburrido.
El proyecto empezó con el diseño de los empaques para sus mezclas herbales. El icónico empaque cilíndrico de la Divina Papaya ya estaba definido y nosotros trabajamos alrededor de él. Aunque eran piezas puntuales, sabíamos que su plan a futuro era expandirse a otros productos, entonces diseñamos un sistema modular que pueda reproducirse y adaptarse a distintos formatos.
Para aterrizar este proyecto investigamos mucho en dónde crece la materia prima: a las faldas del Cayambe, en los Andes, con una fauna y flora muy característica de dónde sacamos los iconos ilustrados para la marca. Los ubicamos dentro de módulos coloridos que se conectan y combinan entre sí, inspirados en la construcción geométrica de los textiles de la región.